La pedicura.
Tener unos pies sanos y bonitos son el remate de una buena imagen personal. A menudo nos olvidamos de cuidarlos y esto puede derivar en un aspecto totalmente antiestético.
Para evitarlo, lo principal es una buena limpieza. Deben lavarse a diario y especialmente entre los dedos y las uñas, además es aconsejable utilizar la piedra pómez para las durezas y callosidades que aparecen alrededor de los talones. Una vez secos, es importante utilizar una buena crema hidratante aplicándola en forma de masaje desde los dedos hasta los tobillos.
Para terminar el tratamiento, una buena pedicura dejará nuestros pies en perfectas condiciones. Es importante cortar las uñas correctamente, de forma recta para evitar que al crecer se introduzcan en la piel produciendo las llamadas uñas incarnatas. La cutícula no debe cortarse sino empujarse hacia la piel, ya que tiene una misión protectora e impide que entren microbios. Y en caso de que las uñas estén amarillentas, se recomienda introducir los dedos durante unos segundos en un vaso de agua caliente con una cucharada de agua oxigenada, es infalible.
En cuánto al calzado, debe ser cómodo, flexible y no oprimir. No es bueno abusar de los zapatos de tacón porque a la larga deforman el pie y son muy perjudiciales para la columna vertebral. Además es esencial llevar zapatillas o chanclas en piscinas y duchas públicas para evitar infecciones.
Para ejercitar los pies es bueno caminar descalzo por la arena ya que tonifica los músculos, agiliza las articulaciones y mejora la circulación sanguínea de las piernas. Por otro lado, la combinación del mar y la arena realizan una auténtica exfoliación natural.
Los calcetines deben ser de algodón, evitando el tejido sintético. Es interesante depositar en su interior una pequeña cantidad de polvos de arcilla terapéutica y ponérselos durante la noche, ya que tiene unas cualidades excepcionales para curar cualquier problema de pies.




